The Times: cómo salvar 150.000 vidas con las e-cigs

Publicamos la traducción de un interesante editorial publicado hace unos días en el prestigioso periódico inglés “The Times”, firmado por Matt Ridley, publicado también en la página web “Save e-cigs”. 

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Si los burócratas de la UE y las empresas farmacéuticas no pararan de crear problemas a los productores de cigarrillos electrónicos, cada año se pondrían en riesgo 150.000 vidas.

Los suecos son famosos por solucionar los problemas políticos, desde la instrucción hasta el sistema bancario. Los suecos están también por delante del resto de Europa en la lucha contra el tabaquismo. Ellos tienen el número más bajo de fumadores de todos los países de la UE. La mortalidad por cáncer de pulmón en los hombres suecos mayores de 35 años es inferior a la mitad de la británica.

¿Lo han logrado por ser más duros en el ostracismo y en la educación? O ¿avergonzando a los fumadores de esa manera escandinava paternalista? No – lo han logrado a través de la innovación y la competencia.

En la década de 1980 los suecos desarrollaron un producto derivado del tabaco llamado snus, que se consume poniéndolo debajo del labio superior. De esta manera se recibe la nicotina, pero no el alquitrán. El snus es la forma más popular y eficaz para dejar de fumar en Suecia (y Noruega). Nunca se ha visto el snus a la venta en Gran Bretaña, por la sencilla razón que fue prohibido por la UE.

Cuando Suecia se unió a la UE, negoció un opt-out especial. Actualmente, a pesar de las abundantes pruebas de que el snus salvó la vida a muchos suecos, a pesar de la opinión de los expertos , y a pesar de las críticas devastadoras hacia su débil defensa de esta política, la Comisión Europea mantiene la prohibición del snus.

Se puede pensar que esto es más bien un tema oscuro con el que ocupar una opinión prominente como esta página, pero se trata de un tema de vital importancia por el debate sobre los cigarrillos electrónicos – si el snus puede reducir a la mitad el tabaquismo y las muertes por cáncer de pulmón, hay que pensar que los cigarrillos electrónicos también lo podrían hacer.

Estos son unos dispositivos que imitan la acción de fumar, pero que a la vez són 1.000 veces más seguros, cuyas ventas se están duplicando cada año, sin ningún apoyo del Gobierno y sin prescripción médica. Los e-cigarrillos podrían acabar con el tabaquismo en un par de décadas. El profesor David Nutt, del Imperial College los describe como “el mayor avance de la salud desde las vacunas”.

La venta del tabaco ha disminuido en Europa y América y la industria teme que los cigarrillos electrónicos sean su momento “Kodak” – como cuando la fotografía digital destruyó en un flash una empresa dominante de cámaras.

Wells Fargo, en los EE.UU. predice que las ventas de los cigarrillos electrónicos podrían remplazar las de los cigarrillos tradicionales dentro de diez años. Las encuestas demuestran que los cigarrillos electrónicos son ahora el método más popular para dejar de fumar, a pesar de la falta de estímulo por parte de las autoridades.

Recoged un folleto sobre las técnicas para dejar de fumar en las farmacias, podeis ver que ni siquiera se mencionan los cigarrillos electrónicos. Cuando hice un discurso sobre este tema en la Camera de los Lords, me quedé sorprendido por la enorme respuesta de los “vapeadores”, entusiastas de las e- cigs. Lo que era especialmente sorprendente fue cómo muchos de ellos contaron que intentaron dejar de fumar durante décadas, y finalmente lo han logrado con los e-cigs.

Sin embargo, en lugar de dar la bienvenida a esta tecnología, los poderes fácticos que están en Bruselas y en la Casa Blanca, están decididos a lanzar obstáculos en su camino.

La semana pasada, el Parlamento Europeo votó a favor de la propuesta de la Comisión que prohíbe los cigarrillos electrónicos reutilizables y los que tienen una concentración de nicotina superior a 20 mg/ml . La intención de nuestro propio gobierno es la de adoptar estas restricciones en la legislación británica, incitado por la Asociación Médica Británica y la grande industria farmacéutica, con la excusa de proteger los niños contra una nueva amenaza y que no desean normalizar el hecho de fumar.

¿Por qué los funcionarios de la salud pública son tan reaccionarios? La Comisión Europea presenta con frecuencia un sesgo de precaución contra la innovación, considerando todos los riesgos de un nuevo producto, por pequeño que sea, pero no el riesgo de un producto antiguo que iría a sustituir – de ahí su actitud frente a los cultivos modificados genéticamente.

Al plantear los riesgos desconocidos (pero pequeños) de los cigarrillos electrónicos, las autoridades sanitarias se equivocan de objetivo. Lo que cuenta es la reducción del daño, no una perfecta seguridad utópica. “No dejes que lo mejor sea enemigo de lo bueno”, dijo Voltaire. La prohibición de los cigarrillos electrónicos, los más elegidos por los que intentan dejar de fumar, podría impedir de salvar 105.000 vidas al año en toda Europa, de acuerdo con lo previsto por “London Economics”.

Y está el efecto Dunning -Kruger, donde las personas incompetentes son demasiado incompetentes para ver la incompetencia. Un funcionario de la UE, con un grado de segunda clase baja de la Universidad de Malta, destrozó los resultados de 15 científicos sobre el tema de la reducción del daño por los cigarrillos electrónicos que todos ellos le escribieron para corregirlo.

El regulador médico del gobierno británico, la MHRA, cree obstinadamente que imponer la equiparación a los medicinales mejorará el progreso tecnológico de los cigarrillos electrónicos, ignorando la evidencia de que las altas barreras, inevitablemente sofocan la innovación. Los médicos, representados por la BMA, parecen detestar la idea de que la gente compre sin prescripción médica los productos que les permiten dejar de fumar. Peor aún, algunas de las empresas que divulgaban los cigarrillos electrónicos y las vendían a través de Boots, ahora están controlados por el mismo Satanás – la industria del tabaco.

No queriendo emular Kodak, las grandes tabacaleras tienen prisa a comprar los fabricantes de cigarrillos electrónicos.

Big Pharma quiere una regulación normativa de sus rivales, ya que pueden remplazar todas las terapias farmacéuticas de nicotina (parches y gomas), que tienen una escasa eficacia para ayudar a la gente a dejar de fumar. ¿Y los políticos? Bueno, sólo parecen disfrutar de imponer prohibiciones.

En resumen, dice el profesor Gerry Stimson de la London School of Higiene y Medicina Tropical, la respuesta de las autoridades sanitarias a los e- cigarrillos se centra en el intento de tomar el control de un movimiento liderado por el consumidor. “No inventado por nosotros ” – dicen los viejos burócratas.

La razón por la cual estas campañas cínicas tienen éxito es porque la mayoría de nosotros confunde la nicotina con el humo. No obstante lo que se pueda decir, la nicotina no es dañina en las dosis presentes en el humo del cigarrillo. Es el alquitrán lo que mata. La nicotina es adictiva, pero también lo es la cafeína, y una taza de café tiene mucho más productos químicos potencialmente peligrosos que un cigarrillo electrónico. Vapear podría ser menos peligroso y antisocial que beber café.

Sin embargo, nos han hecho un tan lavado del cerebro diciendo que la nicotina es dañina que no podemos ver un anuncio sobre el vapeo sin tener una repugnancia pavloviana, soltando una serie de tonterías tratando de proteger a los niños de una posible puerta de entrada (y no de salida) en el mundo del humo.

La ignorancia está siendo explotada por los opositores reaccionarios de esta innovación salva vidas. Al parecer, preferirían que el tabaquismo continúe muy lentamente su declino en los próximos 50 años, no obstante la supervisión de los médicos, que desaparecer en 20 años.

Pubblicato il 28 marzo 2014, in Español con tag , . Aggiungi il permalink ai segnalibri. Lascia un commento.

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